Va a ser, quizás, la entrada más estúpida, espontánea y realmente inútil que publique en plenas facultades mentales, pero se me olvidó. Se me han olvidado tantas cosas de impecable estética, cuantas ocurrencias originales propias de un erudito del ritmo escrito han desaparecido igual que vinieron, sin esfuerzo alguno. Parece ser que lo mejor de nosotros se queda en eso, en nada, en una fugaz lucidez tan poética como el alma de lo que quiera que la inspirase, tan muerta como si nunca hubiera existido.
Construcción, deconstrucción, reconstrucción -esto va a parecer algún tipo de elogio no deseado- son conceptos ciertos al fin y al cabo; cíclicos. Ciclos, círculos, espirales que acaban en el vacío y vuelven a su inicio de alguna manera. La cuadratura del círculo es como la circularidad de la vida, casi un juego de palabras que puede significar o no hacerlo. ¿Para quién sino para uno mismo? A veces pienso que mi vida, la vuestra, la de ellos -quienes quiera que sean- es un Show de Truman a escala global, pero el público y, hasta Truman, se ríen de nosotros mientras comen palomitas tamaño XXL con una mano en un sofá de cuero negro y acarician a un gato alopécico con la otra.
Creo firmemente que disfrutar estudiando me está transformando en un ser horrible en muy poco tiempo, me estoy obsesionando con detalles tan lejanos y cercanos al mundo que me rodea que tengo miedo de haber entrado en una fantasía y despertarme al día siguiente con la luz de un ventanuco y las manos atadas a la espalda, esperando que se abra la rendija de la portezuela para que aparezca casi mágicamente mi ración de psicodepresores.
¿Quién es quién hoy en día? ¿A dónde va toda la gente con la que te cruzas en el metro? ¿Ese hombre, no se da cuenta de que huele a sudor? Si me acerco a una chica y le sonrío ¿debe gustarme? ¿debe pensar que me gusta? ¿debo pensar que me gusta o pensar que ella lo piensa? ¿no puede uno simplemente se agradable? ¿todo lo que damos es a cambio de algo de igual o superior valor? El día que de respuesta a estas y otras muchas preguntas, estaré al borde de la muerte en algún hospital de la sanidad pública, en el mejor de los casos con algún familiar esperando el momento fatal y final.
Hay quien vive su realidad tangible, lo que no puede tocar con la punta de los dedos no existe y al revés. Y bien, ¿es más real la suya que la mía? Hay tantas cosas que me gustaría que los demás tocasen con sus propias manos, hay tanto tacto por descubrir que suelo sentirme pequeño, muy pequeño, y desaparecer entre la multitud de borricos teledirigidos de orejas largas para taparse los ojos. "How many times can a man turn his head and pretend that he just doesn´t see?" La respuesta, amigo Dylan, no está en el viento, está en mitad del bosque, justo donde cayó aquel árbol cuyo sonido y color nadie conoce.
Construcción, deconstrucción, destrucción -la variante- el fin del camino, si decides que sea así.
He dicho.